• vie. Oct 16th, 2026

Tras ocho años, el Gobierno de Bukele desmantela el SITRAMSS mientras el Gran San Salvador sigue sin una solución estratégica de transporte / #RevistaBarcitoFM

El SITRAMSS desaparece antes de que exista una solución estratégica que lo sustituya.

Hoy El Salvador está desmontando lo poco que llegó a construir para resolver el transporte masivo del Gran San Salvador, Nayib Bukele comienza a desmontar las estaciones del SITRAMSS y a poner en venta las unidades que lograron circular. Pero hay un detalle que debería preocuparnos mucho más…

San Salvador, 8 de octubre de 2026. — Ocho años después de que el Sistema Integrado de Transporte del Área Metropolitana de San Salvador (SITRAMSS) comenzara a quedar fuera de operación, el Gobierno de Nayib Bukele ha iniciado el desmontaje de sus estaciones y, paralelamente, unidades que fueron utilizadas por el sistema han comenzado a ser ofrecidas en venta.

La primera estación intervenida es la ubicada frente al Hospital Médico Quirúrgico del ISSS, sobre la Alameda Juan Pablo II. Desde los primeros días de octubre, trabajadores del Ministerio de Obras Públicas y Transporte (MOPT) retiraron techos, vidrios, fachadas y estructuras metálicas. Para el 8 de octubre, la estación ya había sido prácticamente reducida a escombros.

La prensa también constató que algunos buses que fueron utilizados por el SITRAMSS están actualmente a la venta. Un comerciante consultado confirmó que varias unidades fueron adquiridas a una empresa y que existen interesados en comprarlas.

El desmantelamiento ocurre mientras el Gobierno todavía analiza qué sistema de transporte masivo podría ocupar ese corredor. El viceministro de Transporte, Nelson Reyes, ha mencionado como posibilidades un monorriel o un aerocable, pero hasta ahora no existe un proyecto definitivo anunciado para sustituir integralmente al SITRAMSS en ese trayecto.

Un proyecto que nunca llegó a completarse

El SITRAMSS comenzó a tomar forma mucho antes de la actual administración. En enero de 2012 se formalizó un financiamiento de $45 millones con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) para infraestructura vinculada al sistema. La implementación progresiva comenzó en mayo de 2015, con un corredor que conectaba Soyapango con San Salvador.

El proyecto no estaba concebido únicamente como una línea de buses.

La planificación contemplaba una red de transporte metropolitano y una ampliación hacia otros sectores del Área Metropolitana de San Salvador. En 2017-2018, el propio MOP reportaba que se estudiaba una segunda fase para completar aproximadamente 23 kilómetros, con un corredor de 17.5 kilómetros destinado a conectar las principales zonas de oriente y occidente.

Sin embargo, esa expansión nunca llegó a concretarse.

El sistema que finalmente operó fue solamente una parte de aquella visión.

La crisis y el abandono

El SITRAMSS enfrentó desde sus primeros años problemas de demanda, operación y cuestionamientos institucionales.

Entre junio de 2017 y marzo de 2018 movilizó un promedio de 15,990 pasajeros diarios, y el propio MOP reconoció que una medida cautelar de la Corte Suprema había provocado una reducción superior al 50 % en el número de pasajeros.

En 2019, la Sala de lo Constitucional declaró inconstitucional la exclusividad del carril segregado y de las estaciones del SITRAMSS. La decisión no ordenó el cierre inmediato del sistema, pero estableció condiciones para resolver el uso de esos bienes públicos.

En 2020, el sistema dejó de operar durante las restricciones al transporte colectivo provocadas por la pandemia y posteriormente no retomó de manera regular el servicio. Las estaciones quedaron abandonadas y dejaron de cumplir la función para la que habían sido construidas.

La administración Bukele posteriormente cuestionó la forma en que fue estructurado el proyecto. En 2020, el MOP presentó ante la Fiscalía un aviso sobre posibles irregularidades detectadas en auditorías relacionadas con el SITRAMSS; entre los reparos mencionados estaban deficiencias de diseño, cambios no autorizados y problemas en la ejecución contractual.

En 2021, el entonces ministro Romeo Rodríguez también anunció una multa de $600 mil contra los operadores por no prestar el servicio y sostuvo que el sistema había implicado más de $40 millones en infraestructura pública.

Ocho años después, la solución sigue pendiente

La diferencia entre una obra fallida y una política pública abandonada está precisamente en lo que ocurre después. El SITRAMSS tuvo problemas y nunca alcanzó la expansión para la que fue diseñado. Pero ocho años después de que comenzara su desarticulación, el Gran San Salvador todavía enfrenta el mismo problema fundamental: no existe un sistema integral de transporte masivo que haya sustituido aquella visión metropolitana.

Ahora el Gobierno impulsa el Aerocable como una nueva alternativa de movilidad. La primera línea, entre Mejicanos y el Centro Histórico, está en construcción y forma parte de una estrategia que contempla futuras líneas, entre ellas dos proyectadas hacia Soyapango.

Sin embargo, esas futuras etapas todavía no cuentan con un costo global de construcción públicamente definido, y el propio Gobierno continúa estudiando qué sistema de mayor capacidad deberá integrarse con ellas.

Mientras tanto, el desmontaje del SITRAMSS avanza. Esto plantea una interrogante de política pública: ¿El país está sustituyendo un proyecto que quedó inconcluso por otro proyecto integral de transporte, o simplemente está reemplazando una obra por otra sin haber definido todavía la red completa que necesita el Área Metropolitana?

El problema no es menor.El Gran San Salvador genera aproximadamente 2.5 millones de viajes motorizados diarios, por lo que ninguna línea aislada puede resolver por sí sola las necesidades de movilidad de toda el área metropolitana.

El desafío, por tanto, no consiste únicamente en construir una estación, comprar buses o instalar un aerocable. Consiste en definir una red integrada, establecer su capacidad, determinar cuánto costará, cómo se financiará, cuánto pagarán los usuarios, cuánto deberá subsidiar el Estado y, sobre todo, cuándo estará completamente operativa.

Ocho años después del colapso del SITRAMSS, el país vuelve a estar frente a la misma pregunta que originó aquel proyecto: ¿Cuál es la solución estratégica y de largo plazo para transportar a los millones de salvadoreños que se movilizan diariamente por el Gran San Salvador?

Mientras esa respuesta no exista, el desmantelamiento del SITRAMSS no representa el cierre de un problema. Representa el desmontaje de un proyecto que nunca llegó a completarse, mientras la necesidad que pretendía resolver continúa intacta.

por RevistaFM