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“Discurso oficial sobre el agro no coincide con la realidad.” / Luis Treminio, presidente de CAMPO

Luis Treminio, presidente de la Asociación Cámara Salvadoreña de Pequeños y Medianos Productores Agropecuarios (CAMPO)

Aunque 2026 es un año previo a las elecciones, cuando históricamente los gobiernos suelen intentar contener el costo de la vida, los precios de los alimentos continúan siendo una de las principales preocupaciones de las familias salvadoreñas. Expertos del sector agrícola cuestionan que las medidas impulsadas por el Gobierno, como los agromercados y la Central de Abastos, no han logrado impactar de manera significativa en el precio de la canasta básica. Además, advierten una creciente coincidencia entre el discurso oficial y el de algunos representantes del sector agropecuario, lo que abre un nuevo debate sobre la credibilidad de la información relacionada con la producción nacional de alimentos.

La expectativa de que el costo de los alimentos disminuyera durante este año no se ha cumplido. A pesar de las medidas anunciadas por el Gobierno para estabilizar los precios, diversos analistas y representantes del sector agrícola sostienen que la realidad que enfrentan los consumidores sigue siendo distinta.

Durante una entrevista, el especialista en temas agrícolas Luis Treminio aseguró que esperaba una reducción en el precio de la canasta básica debido al contexto preelectoral. Según explicó, tradicionalmente los gobiernos buscan contener el costo de los alimentos en años cercanos a elecciones para aliviar la presión sobre la economía familiar. Sin embargo, afirmó que esa expectativa no se ha materializado.

Uno de los principales cuestionamientos se dirige a los agromercados y a la Central de Abastos, iniciativas impulsadas por el Ejecutivo para ofrecer productos a menor precio. Aunque reconoció que estos espacios pueden beneficiar a parte de la población, planteó una interrogante que considera fundamental: ¿a cuántos salvadoreños realmente logran atender estas iniciativas?

Desde su perspectiva, la cobertura de estos programas es limitada y no alcanza para modificar de forma significativa el comportamiento general de los precios en todo el país. Mientras tanto, miles de familias continúan comprando alimentos en mercados tradicionales, supermercados y tiendas, donde el impacto de estas políticas es prácticamente imperceptible.

Otro de los aspectos que llamó la atención durante la entrevista fue el señalamiento sobre la narrativa oficial en torno al sector agrícola.

Treminio afirmó que existe una constante coincidencia entre las declaraciones del Viceministro de Agricultura y las posteriores intervenciones públicas de algunos representantes del sector productor. Como ejemplo, mencionó el anuncio gubernamental relacionado con la meta de producción y las fechas oficiales del inicio de la siembra.

Según explicó, el Viceministro anunció que la siembra iniciaría el 20 de abril, y días después distintos voceros comenzaron a repetir exactamente esa misma fecha, pese a que previamente algunos agricultores habían manifestado que iniciarían las labores durante los primeros días de mayo.

A juicio del analista, este patrón se ha repetido desde abril y merece seguimiento porque podría evidenciar una alineación del discurso entre funcionarios y determinados sectores vinculados al agro.

Por ello, planteó la necesidad de comparar cronológicamente las declaraciones públicas para identificar coincidencias y determinar si la información difundida responde a datos técnicos independientes o si simplemente reproduce la narrativa oficial.

Mientras tanto, el principal problema para la población sigue siendo el costo de la alimentación. Aunque el Gobierno sostiene que sus programas buscan aliviar el bolsillo de los consumidores, las familias continúan enfrentando precios elevados en productos esenciales, una situación que mantiene abierta la discusión sobre la efectividad de las políticas agrícolas y comerciales implementadas.

El debate, además, trasciende el ámbito técnico y se convierte en un asunto de confianza pública. La pregunta que comienza a surgir entre diversos sectores es si las cifras y anuncios reflejan realmente la situación del campo salvadoreño o si responden a una estrategia de comunicación destinada a proyectar mejores resultados de los que perciben diariamente los consumidores.

por RevistaFM