
El golpe ya no es solo para quienes tienen vehículo: desde este martes el combustible vuelve a subir y la gasolina superior rompe la barrera de los $5 por galón. El diésel llega a $4.86 y amenaza con trasladar el aumento al transporte, los alimentos y prácticamente todo lo que se mueve en El Salvador.
EL GOLPE: EL COMBUSTIBLE VUELVE A SUPERAR LOS $5
La gasolina superior llegará desde este 15 de septiembre a $5.13 por galón en la zona central y $5.14 en las zonas occidental y oriental, mientras la regular alcanzará $4.80 y $4.81, respectivamente. El diésel subirá a $4.86 en todo el país. El aumento es de $0.17 por galón en los tres combustibles y estará vigente hasta el 28 de septiembre.
La cifra coloca nuevamente al combustible en niveles que no se veían desde la crisis de 2026 y supera el máximo registrado en mayo, cuando la gasolina superior llegó a $4.75. En mayo, los combustibles ya habían alcanzado su nivel más alto en 31 meses, desde octubre de 2023.
El salto también es significativo frente a agosto: la superior pasó de $4.91 a $5.13 en la zona central; la regular, de $4.58 a $4.80; y el diésel, de $4.59 a $4.86. Es decir, en poco menos de un mes los aumentos acumulados llegan hasta 27 centavos por galón en el diésel.
NO ES UN AUMENTO AISLADO: EL GOLPE VIENE ACUMULÁNDOSE
El actual incremento forma parte de una trayectoria que comenzó a acelerarse durante 2026. En marzo hubo fuertes aumentos consecutivos: la gasolina superior llegó a $4.08 y posteriormente a $4.30, mientras el diésel alcanzó hasta $4.16.
En mayo, después de seis aumentos consecutivos, la gasolina superior llegó a $4.75. Luego hubo aproximadamente dos meses y medio de estabilidad, pero agosto rompió esa pausa y septiembre retomó con fuerza la tendencia alcista.
El problema no termina en la estación de servicio. Un análisis de la Universidad de El Salvador encontró que el aumento del diésel eleva los costos logísticos y termina trasladándose a los alimentos. Según ese estudio, por cada 1 % que aumentan los costos de transporte, los precios de los alimentos pueden aumentar aproximadamente 0.42 %.
Y hay una señal preocupante: entre enero y mayo la factura petrolera del país aumentó 25 %, superando los $1,180 millones, mientras El Salvador continúa dependiendo de la importación de combustibles.
EL ESCENARIO QUE VIENE: MENOS DINERO PARA LA FAMILIA Y MÁS COSTOS PARA TODOS
El primer impacto será sobre quienes utilizan vehículo diariamente: trabajadores, comerciantes, repartidores, pequeños empresarios y familias que deben desplazarse para estudiar o trabajar. Pero el segundo impacto puede ser todavía mayor: el diésel mueve buena parte de la cadena logística. Si transportar alimentos, mercancías, productos agrícolas y pasajeros cuesta más, los comerciantes enfrentarán mayores costos y una parte terminará trasladándose al consumidor.
El escenario más delicado sería una nueva cadena de aumentos: combustible → transporte → alimentos → servicios → inflación. Y ya existe un antecedente: la inflación del transporte llegó en mayo a 6.35 %, su nivel más alto desde noviembre de 2022, precisamente en medio del encarecimiento de los combustibles.
Por eso, el Gobierno debería actuar antes de que el impacto llegue completamente a los hogares, evaluando medidas temporales para sectores estratégicos: transporte colectivo, productores agrícolas, distribución de alimentos, pequeños comerciantes y trabajadores que dependen diariamente de sus vehículos.
No se trata únicamente de evitar que alguien pague unos centavos más por llenar el tanque. Se trata de impedir que esos centavos terminen multiplicándose en el precio de la comida, el transporte y el costo de vida de millones de salvadoreños.
