
Si después de analizar diez características fundamentales —la concentración del poder, el debilitamiento de los contrapesos institucionales, la influencia sobre otros órganos del Estado, el discurso de confrontación, la relación con la prensa crítica, la presión sobre la sociedad civil, la comunicación política centralizada, las reformas para garantizar continuidad, el uso de medidas extraordinarias y la personalización del poder— encontramos patrones que generan comparaciones entre El Salvador y Nicaragua
Si el espejo de Nicaragua nos muestra hacia dónde puede llegar un proceso cuando desaparecen los límites al poder, ¿qué señales debemos observar hoy en El Salvador para saber si estamos frente a una democracia fortalecida o frente a un poder que cada vez necesita menos controles?
