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V-Dem 2026: El Salvador es clasificado como una autocracia electoral y figura entre las más opresivas de esta categoría / #RevistaBarcitoFM

V-Dem ubica a El Salvador y Nicaragua dentro de la categoría de autocracias electorales, bajo liderazgos que califica como autoritarios y personalistas.

El informe sobre democracia 2026 del Instituto V-Dem ubica a El Salvador y Nicaragua dentro de la categoría de autocracias electorales, bajo liderazgos que califica como autoritarios y personalistas. El documento destaca el acelerado deterioro democrático salvadoreño durante el gobierno de Nayib Bukele y señala que la caída registrada entre 2019 y 2021 tiene pocos precedentes fuera de procesos asociados a golpes militares.

El Salvador ha dejado de ser considerado por el Instituto V-Dem como una democracia electoral y aparece clasificado en su Informe sobre la Democracia 2026 como una “autocracia electoral”, una categoría que reconoce la existencia de elecciones, pero en la que las condiciones democráticas, los controles institucionales y las libertades políticas se encuentran profundamente deteriorados.

El diagnóstico adquiere mayor gravedad porque V-Dem señala que El Salvador se encuentra entre las autocracias electorales más opresivas.

El informe coloca además a El Salvador y Nicaragua dentro de la misma categoría de régimen, describiendo a ambos países como autocracias electorales dirigidas por líderes autoritarios y personalistas.

En el caso salvadoreño, V-Dem atribuye el deterioro democrático a una serie de transformaciones institucionales y políticas ocurridas durante el mandato del presidente Nayib Bukele.

Entre los elementos señalados por el informe se encuentran las detenciones arbitrarias y los encarcelamientos masivos, las restricciones a la libertad de expresión, la sustitución de jueces de la Corte Suprema y la modificación de las reglas relacionadas con los límites del mandato presidencial.

Una caída democrática de velocidad excepcional

Uno de los señalamientos más contundentes del informe se refiere a la velocidad con la que se produjo el deterioro democrático en El Salvador. V-Dem destaca que la rápida y drástica caída del Índice de Democracia Liberal (IDL) salvadoreño entre 2019 y 2021 resulta comparable, por su magnitud y velocidad, casi únicamente con procesos registrados después de golpes militares, como el caso de Burkina Faso analizado en el propio informe.

El señalamiento sitúa el caso salvadoreño entre los episodios de deterioro democrático más acelerados identificados por V-Dem. El proceso comenzó a profundizarse después de la llegada de Bukele a la Presidencia en 2019 y alcanzó uno de sus principales puntos de inflexión el 1 de mayo de 2021, cuando la Asamblea Legislativa, controlada por Nuevas Ideas y sus aliados, destituyó a los magistrados de la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia y al fiscal general.

Posteriormente fueron nombrados nuevos funcionarios en las instituciones que habían sido intervenidas. Para V-Dem, estos cambios forman parte del proceso de concentración de poder que ha llevado al país a abandonar la clasificación democrática que anteriormente mantenía.

Reelección presidencial y eliminación de los límites al mandato

El informe también señala la transformación de las reglas constitucionales relacionadas con la permanencia en el poder.

V-Dem recuerda que la Constitución salvadoreña prohibía la reelección presidencial inmediata, pero que Bukele consiguió competir por un segundo mandato en las elecciones de 2024 después de que el Congreso controlado por su partido sustituyera a los magistrados de la Corte Suprema.

Posteriormente, en 2025, la Asamblea Legislativa eliminó los límites al mandato presidencial.

Para V-Dem, este cambio constituye un paso adicional en la consolidación del poder presidencial.

De esta manera, el informe identifica una secuencia en la que el control político de la Asamblea permitió modificar la composición de la Corte Suprema; posteriormente, nuevas interpretaciones jurídicas permitieron la candidatura de Bukele para un segundo mandato y, finalmente, la eliminación de los límites presidenciales abrió la posibilidad de una permanencia prolongada en el poder.

Elecciones, pero sin las condiciones de una democracia plena

La clasificación de “autocracia electoral” no significa que en El Salvador hayan desaparecido las elecciones.

Precisamente, la categoría utilizada por V-Dem describe sistemas en los que las elecciones continúan existiendo, pero las condiciones que deberían garantizar una competencia democrática efectiva se encuentran seriamente debilitadas.

En este tipo de régimen, según la clasificación de V-Dem, pueden mantenerse mecanismos electorales mientras se deterioran elementos fundamentales como los controles institucionales, las libertades civiles, la libertad de expresión, la independencia judicial y las condiciones de competencia política.

Por ello, el diagnóstico del instituto no se limita a evaluar quién gana las elecciones, sino las condiciones institucionales bajo las cuales esas elecciones se desarrollan.

El Salvador y Nicaragua: dos autocracias electorales

La comparación con Nicaragua constituye uno de los elementos políticamente más relevantes del informe.V-Dem coloca a El Salvador y Nicaragua en la misma categoría de autocracias electorales y describe a ambos como países gobernados por líderes autoritarios y personalistas.

En el caso de Nicaragua, el informe identifica un proceso de concentración de poder alrededor de Daniel Ortega y el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), acompañado por el deterioro de la calidad de las elecciones, la eliminación de los límites presidenciales y la represión contra sectores de la oposición, medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil.

El informe también señala que Nicaragua aprobó en 2025 una nueva Constitución que contribuyó a consolidar el dominio político del régimen. V-Dem considera a Nicaragua uno de los Estados menos democráticos del mundo, aunque mantiene elecciones multipartidistas y, por esa razón, continúa técnicamente dentro de la categoría de autocracia electoral.

La comparación, sin embargo, no significa que ambos países sean idénticos ni que sus sistemas políticos sean exactamente iguales. Lo que establece V-Dem es que ambos han cruzado el umbral que los coloca dentro de una misma categoría de régimen político: la autocracia electoral.

Un diagnóstico internacional sobre el rumbo de El Salvador

La clasificación de V-Dem representa un cambio sustancial en la manera en que el país es evaluado internacionalmente. El informe no describe únicamente problemas aislados de institucionalidad, abusos o retrocesos democráticos. Su conclusión coloca al país dentro de una categoría política específica: autocracia electoral.

Además, V-Dem señala que El Salvador se encuentra entre las más opresivas de esta categoría, al tiempo que destaca el papel de las detenciones arbitrarias, los encarcelamientos masivos, las restricciones a la libertad de expresión, la intervención de las instituciones judiciales y la modificación de las reglas de permanencia presidencial.

El caso salvadoreño es presentado, además, como un ejemplo particularmente acelerado de deterioro democrático debido a la velocidad con la que cayó su índice de democracia entre 2019 y 2021. Así, el informe de 2026 plantea una conclusión difícil de ignorar: El Salvador conserva elecciones, pero V-Dem ya no lo considera una democracia, sino una autocracia electoral.

La evolución del país bajo Nayib Bukele es presentada dentro de un proceso de concentración progresiva del poder, en el que el Ejecutivo ha logrado avanzar sobre instituciones que anteriormente funcionaban como contrapesos y modificar reglas fundamentales relacionadas con la permanencia presidencial.

El resultado, según la clasificación internacional de V-Dem, es que El Salvador ya forma parte del grupo de países considerados autocracias electorales y se encuentra entre los casos más opresivos dentro de esa categoría.

El informe coloca así al país en una posición que hace apenas algunos años habría resultado difícil de imaginar: junto a Nicaragua, dentro de una categoría de regímenes donde existen elecciones, pero la democracia liberal y sus principales mecanismos de control se encuentran profundamente debilitados.

https://www.v-dem.net/documents/75/V-Dem_Institute_Democracy_Report_2026_lowres.pdf

por RevistaFM