• vie. Ago 28th, 2026

Marvin Aguilar: ¿Bukele prepara el giro hacia China ante el incierto futuro con Estados Unidos y el TPS? / #RevistaBarcitoFM

Bukele en visita oficial a la Republica Popular de China, en 2019

Mientras cientos de miles de salvadoreños pendientes del TPS enfrentan incertidumbre sobre su futuro migratorio, el gobierno de Nayib Bukele parece enviar señales de una creciente actividad diplomática y política hacia China. ¿Se trata de una simple estrategia de diversificación internacional o de una movida preventiva ante un eventual deterioro de las relaciones con Washington?

TPS: la incertidumbre que afecta a cientos de miles

Marvin Aguilar expone que el primer tema estratégico es el futuro de los salvadoreños protegidos por el TPS. Para miles de familias, cualquier decisión migratoria en Estados Unidos puede significar separación familiar, pérdida de empleo y, eventualmente, un retorno masivo a un país que tendría dificultades para absorberlos laboral y socialmente.

Pero el impacto no sería únicamente humano. El Salvador mantiene una profunda dependencia de las remesas enviadas desde Estados Unidos. Una eventual pérdida masiva de protección migratoria podría afectar directamente los ingresos de miles de hogares y generar presión sobre la economía nacional.

Por eso surge una pregunta política: ¿Qué información tiene el gobierno salvadoreño y qué gestiones está realizando realmente para defender a los beneficiarios del TPS?, el gobierno de Bukele ha mantenido hermetismo absoluto sobre el tema.

Comunidad Salvadoreña en la Alianza TPS ha pedido al gobierno apoyo ante la amenaza de perder el programa de protección

China entra en el tablero de Bukele

Desde la mirada del analista, mientras persiste la incertidumbre migratoria, el acercamiento político y diplomático hacia China vuelve a llamar la atención. El Salvador rompió relaciones con Taiwán en 2018 y estableció vínculos con Pekín, pero el contexto actual hace que cada movimiento tenga una lectura geopolítica mucho mayor.

China representa inversiones, infraestructura, comercio y una alternativa de financiamiento y cooperación. Sin embargo, también coloca a El Salvador en medio de la competencia estratégica entre Pekín y Washington.

La interrogante no es si El Salvador puede relacionarse con China —como lo hacen numerosos países—, sino cuál es el objetivo político y estratégico de este acercamiento y qué compromisos podría asumir el país.

¿Está Bukele diversificando las alianzas internacionales? ¿O está construyendo una alternativa ante posibles tensiones con Estados Unidos?

Ernesto Castro, presidente de la Asamblea en visita a China

La relación con Washington sigue siendo decisiva

Para Aguilar El Salvador no es una potencia aislada que pueda ignorar las consecuencias de sus decisiones internacionales. Estados Unidos continúa siendo fundamental para la economía salvadoreña: allí vive una enorme comunidad salvadoreña, desde allí proviene una parte decisiva de las remesas y ese país sigue siendo uno de los principales socios económicos y políticos de El Salvador.

Por eso, cualquier señal que pueda interpretarse como un distanciamiento político debe analizarse con cuidado. El gobierno de Bukele ha demostrado capacidad para adaptarse a diferentes escenarios internacionales. Pero la gran pregunta es si esa capacidad de maniobra tiene límites cuando están en juego asuntos tan sensibles como migración, visas, cooperación, inversiones y relaciones diplomáticas.

El problema no es bailar con China; el problema sería hacerlo sin una estrategia clara para proteger los intereses de los salvadoreños en Estados Unidos.

¿Una jugada preventiva y los movimientos de Bukele?

El analista plantea que aquí aparece la hipótesis política más importante: ¿Bukele está preparando el terreno para un escenario adverso en Washington?, una probable derrota electoral de Trump en las elecciones de medio termino y las señales de una posible eliminación del TPS.

No hay evidencia suficiente para afirmar que el gobierno conozca anticipadamente una decisión específica sobre el TPS. Pero la coincidencia entre la incertidumbre migratoria, el movimiento diplomático hacia China y la necesidad de preservar relaciones internacionales abre un debate legítimo.

Si la relación con Estados Unidos entra en una etapa más complicada, posterior a las elecciones de medio termino Bukele necesitará nuevos márgenes de maniobra. China podría convertirse en una pieza importante de esa estrategia. Pero para los salvadoreños, la pregunta fundamental sigue siendo otra:

¿Quién está defendiendo a los cientos de miles de compatriotas cuyo futuro depende de las decisiones que se tomen en Washington? Porque mientras el poder juega su partida geopolítica entre Estados Unidos y China, miles de familias salvadoreñas esperan saber si podrán seguir viviendo, trabajando y manteniendo a sus familias desde Estados Unidos.

Y esa es la verdadera partida que el gobierno debería estar jugando: la defensa de los salvadoreños, antes que cualquier cálculo de supervivencia política.

por RevistaFM