Familiares de detenidas bajo el régimen de excepción volvieron a levantar su voz en San Salvador. Con fotografías y pancartas, llevaron su demanda de justicia hasta la Plaza Gerardo Barrios: quieren ser escuchados y reclaman procesos individuales y garantías para sus seres queridos.
Con fotografías de sus familiares en las manos y pancartas con mensajes de justicia, integrantes del Movimiento de Víctimas del Régimen El Salvador (MOVIR) llegaron a la Plaza Gerardo Barrios durante las festividades agostinas para hacer visible una lucha que, aseguran, no están dispuestos a abandonar.
Samuel Ramírez, coordinador general de MOVIR, afirmó que han intentado obtener respuestas de diferentes instituciones del Estado, pero que sus solicitudes no han sido atendidas. Por ello, aprovecharon la presencia de autoridades, medios de comunicación y ciudadanos durante la misa solemne en honor al Divino Salvador del Mundo para hacer nuevamente públicas sus demandas.
Las familias piden que sus seres queridos sean escuchados, que cada caso sea analizado individualmente y que se respeten las garantías del debido proceso. Su principal reclamo es que las personas detenidas no sean condenadas colectivamente y que puedan tener juicios justos.
Más allá de las diferencias políticas, estas familias sostienen una petición esencial: ser escuchadas.
Son madres, padres, esposas, hijos y familiares que llevan fotografías de personas ausentes y que continúan esperando respuestas sobre su paradero y situación jurídica.
Su mensaje es sencillo: la justicia también debe escuchar a las víctimas.
