
Lo que parecía una decisión estratégica para sobrevivir en el escenario electoral podría convertirse en uno de los mayores errores políticos de ARENA. En lugar de fortalecer una candidatura con capacidad de atraer respaldo ciudadano, el partido habría optado por una ruta que, lejos de potenciar su competitividad, podría debilitar aún más su imagen y reducir sus posibilidades de conservar representación legislativa.
La decisión de ARENA de competir con una candidatura propia, en lugar de respaldar un liderazgo con mayor capacidad de movilización política, comienza a ser vista por algunos analistas como un error estratégico que podría tener consecuencias importantes en las elecciones de 2027.
Según este análisis, el partido no logró interpretar correctamente el momento político ni medir el peso que determinadas figuras podían tener para disputar respaldo al presidente Nayib Bukele. La tesis sostiene que, al fragmentar el voto opositor, ARENA redujo sus propias posibilidades de convertirse en una fuerza realmente competitiva.
El problema no se limitaría únicamente a la elección presidencial. La preocupación es que una candidatura con poco arrastre termine afectando también la elección de diputados, ya que el voto presidencial suele influir en el respaldo legislativo. Si la fórmula no logra conectar con el electorado, el impacto podría trasladarse directamente a la bancada del partido.
Otro aspecto señalado es la conformación de las candidaturas. Se cuestiona que muchas de las personas incorporadas carecen de reconocimiento público o de un perfil político sólido, lo que dificulta proyectar una imagen de renovación o liderazgo.
La lectura es que ARENA privilegió la necesidad de mantener su identidad partidaria antes que construir una estrategia electoral más amplia para enfrentar un escenario complejo. Sin embargo, esa apuesta podría terminar debilitando precisamente aquello que busca preservar: su existencia como fuerza política relevante.
A medida que avance la campaña será el electorado quien determine si esta decisión fue una apuesta acertada o un cálculo equivocado. Lo cierto es que, para algunos observadores, el partido dejó pasar una oportunidad que difícilmente volverá a repetirse y ahora enfrentará el desafío de demostrar que todavía puede competir con una propuesta capaz de conectar con los salvadoreños.
